¿Haz notado que tu presión arterial es más alta de lo que debería ser? ¿Más bajo que el rango de presión arterial alta, pero aún por encima de lo normal?

A esto se le conoce como prehipertensión, y puede ser más serio de lo que piensas.

La prehipertensión es entre 120-139 para el primer número en su lectura de presión arterial y/o 80-89 para el segundo número.

¿Cuál es el riesgo? Es más probable que tengas presión arterial alta (hipertensión) con el tiempo.

Además, es más probable que sufras un accidente cerebrovascular si tu presión sanguínea está en el límite superior del rango de prehipertensión y eres menor de 65 años, según muestra un estudio.

Incluso si tu prehipertensión no es tan alta, sigue siendo difícil para tu cuerpo, esto es, está causando que el músculo cardíaco lata contra una presión más alta, por lo que el corazón se está volviendo más grueso.

La prehipertensión y la hipertensión están en aumento conforme aumenta el número de personas obesas e inactivas.

También es más probable que se tenga prehipertensión si se tiene diabetes, colesterol alto o antecedentes familiares de presión arterial alta.

La prehipertensión como la hipertensión, no muestra signos o síntomas.

Entonces ¿Cómo sabes si tienes prehipertensión?

La única forma de saber es controlar tu presión arterial. Puedes tomar tu presión arterial en el consultorio de tu médico, en un laboratorio médico de referencia, en tu hogar con un monitor de presión arterial o con un aparato para medir la presión arterial en la farmacia o supermercado local.

Si estás saludable y tu número de presión arterial superior o inferior está por encima de lo normal, espera 2 o 3 días y revísala nuevamente. Si aún es más alta de lo normal, informa a tu médico para que pueda comenzar a controlarla.

La buena noticia es que la prehipertensión no tiene que convertirse en presión arterial alta. Para comenzar a cambiar las cosas, consulta a tu médico y sigue estos 7 pasos:

  • Revisa tu dieta. Considere seguir una dieta rica en frutas, verduras, granos integrales y productos lácteos bajos en grasa. Reduce la grasa y el colesterol. También restringe el sodio, que puede elevar la presión arterial y haz hincapié en los alimentos ricos en calcio, potasio y magnesio, minerales que ayudan a reducir la presión arterial.
  • Reduce el consumo de sal. La mayoría de los expertos recomiendan reducir la cantidad de sal. Verifica la etiqueta de información nutricional, limita los alimentos procesados, reemplaza la sal por hierbas y especias, y no agregues demasiada sal a los alimentos. Lo ideal es consumir aproximadamente una cucharadita de sal al día.
  • Muévete más. Realiza al menos 30 minutos de actividad moderada todos los días, la mayoría de los días de la semana.
  • Llega a un peso saludable. Los kilos de más hacen que la prehipertensión sea más probable. La actividad física y la alimentación saludable pueden ayudar a perder más peso.
  • Limita el alcohol. No bebas más de dos bebidas al día si eres hombre o no más de una si eres mujer. Si no bebes, no comiences.
  • Controlar el estrés. No está claro si el estrés crónico por sí mismo, puede elevar tu presión arterial a largo plazo. Pero puede aumentar la probabilidad de comer en exceso y omitir el ejercicio. Así que cambia tus situaciones estresantes, o al menos el cómo lidias con ellas. Encuentra maneras saludables de aliviar el estrés.
  • Mantente al día con tu presión arterial. Si puedes, compra un monitor casero y toma tu presión arterial dos veces al día: una vez por la mañana y una por la noche. Una lectura muy alta es preocupante, pero una sola no es suficiente. La idea es ver cómo cambia con el tiempo.

Y para eliminar más variables, visita a alguno de los laboratorios de referencia para hacerte análisis sobre tus niveles de colesterol y triglicéridos para conocer en general tu estado de salud.

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