Hoy en día los empleados pierden la motivación de forma muy fácil, esto debido a muchos factores, pero creo que el más importante es que las grandes empresas ya no se preocupan por su personal humano, sino que sólo lo ven como algo económico, una aspecto que les sumará o restará ganancias. Ya no los ven como personas, sino como un activo más de la empresa, comparable al material con el que cuentan, y eso debe cambiar o volver a como era antes, donde se trataba a la gente como lo que son, seres humanos.

En mi experiencia laboral me encontré con muchas malas experiencias, pero fue en una compañía transportista donde aprendí que aún hay gente a la que le interesan los demás y se los hacían saber, que es lo más importante, demostrarlo con acciones y no sólo con palabras. Los altos mandos de dicha empresa motivaban desde sus ejecutivos, pasando por sus secretarias y hasta los obreros de sus talleres. Me tocó ver como uno de los socios visitó uno de estos talleres y los nuevos empleados lo veían incrédulos, soltaron el fleje de acero inoxidable con el que trabajaban para observar aquel acontecimiento que no se ve en cualquier lado. El jefe saludó a todos y cada uno de ellos, dedicándoles unas palabras de aliento y agradecimiento por el esfuerzo que imprimen. Después les comentaba todas las posibilidades de ascenso que tenían, si estaban estudiando la posibilidad de aumentarles el sueldo se los hacía saber o si iba a haber algún tipo de bonificación por trabajo destacado, de igual manera se los informaba.

Cuando el mandamás de la organización se fue, decidí quedarme un par de minutos más para ver las reacciones de los empleados, muchos volvieron al trabajo y lo hacían con más ánimo que antes, muchos dedicaban comentarios halagadores hacia su patrón y confirmaban que todo lo que decía era verdad, pues cuando no tenía nada que ofrecer, no lo decía, no los engañaba, pero siempre iba a visitarlos para agradecerles su esfuerzo y empeño.

Pero no todos son iguales, también existe el lado contrario. En una de mis experiencias laborales estuve por seis años en una empresa donde escalé y escalé, pero los aumentos eran mínimos, hasta que tomé la decisión de irme al igual que varios compañeros. Después de esta fuga de talentos, pues no cualquiera renunció, éramos gente importante, nos enteramos que un par de meses después los aumentos llegaron y de manera significativa. Sin embargo, lo hicieron sólo para no perder más gente, pues esto resultaba en más pérdidas que si hubieran aumentado tiempo atrás. Así que siguen viendo a sus empleados como dinero y no como personas.

Si eres el encargado de un área, puedes poner el ejemplo y quizá llegue a oídos de los altos mandos. No olvides que aunque no tengas la posibilidad de pelear por que a tus compañeros les den un aumento, puedes poner tu granito de arena felicitándolos si hacen algo bien, reconociendo cuando salvan el día o hablando bien de ellos para cuando se presente la oportunidad de un ascenso. El cambio está en cada uno de nosotros.