¿Recuerdas cuando tu mamá o tu abuelita te decía ‘no hagas ese tipo de bromas’? A mí me lo dijeron un par de veces, pero la realidad es que nunca hice una broma tan fuerte que pudiera provocar algún mal, o al menos eso creía yo. Pienso que los jóvenes, incluso algunos adultos, de Estados Unidos realizan bromas mucho más pesadas, las cuales graban en video y siempre he considerado que yo no las aguantaría. Otras veces pensaba que quizá eran actuadas o ya lo tenían planeado, veo difícil que aguanten tanto. Pero fue cuando visité a un amigo en el gabacho que supe que esto era verdad, lo descubrí de la peor manera posible y la cual les voy a contar a continuación.

Después de pasar un rato platicando, jugando videojuegos y conociendo su barrio recibió una llamada de algunos compañeros de su escuela, quienes tenían planeada una broma para uno de los estudiantes de nuevo ingreso. “This is gonna be awesome, dude”, escuché que le dijero del otro lado de la bocina. “You in?”, agregaron, al tiempo que mi amigo respondió que sí, que estaba dentro, que lo contemplaran para sus planes. Mala idea, pero fue peor que yo decidiera acompañarlo, aunque sea sólo como espectador.

La broma fue en un fin de semana y le hablaron al chico para que fuera a una fiesta en la noche, en un barrio que tenía algunas casas abandonadas y estaba adornado con un cartel maltrecho de ‘San Diego homes for sale’, es decir, casas en venta en San Diego. Tres jóvenes y yo esperábamos  en la parte trasera de una camioneta y otros dos estaban en el asiento del conductor y el copiloto. Cuando vieron que el chico pasó junto a nosotros, las personas con las que iba abrieron las puertas, estaban enmascarados, e hicieron como que secuestraban al joven, que empezó a gritar hasta que le taparon la boca. Pataleaba y se retorcía intentando zafarse de las cuerdas, ya que lo habían amarrado de pies y manos, hasta que se calmó y sólo se podían distinguir una especie de sollozos.

Yo estaba preocupado, asustado de que alguien creyera que es real y nos acusaran de secuestro, lo que significarían muchos años de cárcel, o peor aún, la pena de muerte. Comencé a sudar, no podía lidiar y soportar la presión, así que decidí quitarle la venda al chico y la mascada con la que lo callaron. Todos me gritaron que no lo hiciera, que arruinaba la diversión, pero fue gracias a eso que descubrimos que el chico no estaba respirando, no reaccionaba. Trataron de despertarlo pero no pudieron, así que lo llevaron a un hospital.

Resulta que el estudiante padecía asma y al ser sometido a un estrés severo, sus pulmones dejaron de recibir aire y colapsaron. Por suerte para todos nosotros el chico sobrevivió, ya que los doctores nos explicaron que esto era considerado como homicidio, pues aunque fuera una broma, si una persona moría producto de ella, se consideraba como acto premeditado, lo cual era cierto, pues hasta planearon todo. Así que sólo les pido tengan cuidado con las bromas que hacen, y analicen las consecuencias que podrían tener.