A veces creo que llegará un momento en el que las empresas privadas serán las que controlen el consumo del agua en México. Tomar agua de la llave será considerado un delito mientras que la venta de agua purificada a domicilio en garrafones de plástico será la que predomine en nuestro país. No entiendo cómo llegaron a monopolizar y a monetizar un recurso natural que debería llegar a todos los hogares por un costo moderado y que sea cien por ciento potable, para la tranquilidad del consumidor, quien ya ni siquiera confía en sus propias tuberías. Las grandes compañías supieron hacer su agosto desde la epidemia de cólera en México de 1991, donde ni siquiera el gobierno pudo parar la ola de incertidumbre y miedo que tenían las familias mexicanas hacia el agua que estaba recibiendo, por lo que prefirieron apostar por un nuevo producto, agua embotellada.

Desde entonces la contaminación por plástico ha ido en aumento, la gente ya no se acuerda de los bebederos públicos que había en los parques o en las escuelas, ahora todo es garrafón, o botellas de distintas medidas. Lo peor es que la gente no sabe cómo reciclar, desconoce lo costoso que es este proceso para los gobierno, es mucho más dinero que si decidieran arreglar los sistemas de agua; sin embargo esto ya es muy complicado, pues algunos especialistas han revelado que las grandes empresas se han apropiado de las zonas donde se puede obtener el agua de mejor calidad y pagando sólo un costo mínimo, cuando deberían dar aún más.

Algo que en verdad me da coraje, es que las compañías quieran vendernos el agua como un producto de lujo, por ejemplo, esas marcas como Zoé, que están enfocadas en un grupo social de poder adquisitivo alto, mientras que epura va para la clase media baja y la Bonafont se pelea entra la media y la alta. Sé que todas tienen un sabor diferente, que podría estar tratada de otra manera, pero no pueden vendernos un producto el cual el gobierno debería estarnos proporcionando de una calidad alta a un costo muy elevado. Definitivamente las empresas supieron hacer su negocio y se están haciendo millonarias, y así seguirán hasta que los mexicanos le pongamos un alto y exijamos respuestas al gobierno. ¡Que se ponga a trabajar!

Para tratar de que el gobierno no sienta tanta presión, algunas de las grandes compañías se han catalogado como empresas proambientales, que tratan de cuidar el medio ambiente, que hacen botellas amigables y que se desintegran más rápido. Pero parece que todo esto es mentira, ya que en los estudios que hacen las empresas dedicadas al medio ambiente siguen diciendo que la contaminación por plástico como bolsas y botellas va en aumento, dañando la flora y la fauna de todo el país, matando animales y el hombre es el único culpable, entre ellos los líderes de las grandes compañías trasnacionales que sólo ven en nuestro país un negocio multimillonario del cual aún pueden sacar millones y millones de pesos al año.

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