Desde hace mas de cinco años he dedicado una substancial cantidad de mi tiempo a dar cursos de inglés para todos los niveles, particularmente para aquellos niveles mas elevados y especializados. Desde que comencé a hacer esto he aprendido muchas cosas sobre muchas cosas, especialmente con asuntos relacionados a la mente del ser humano y el modo correcto de emplearla para conseguir nuestros objetivos, cuyos planteamientos también tienen que ver mucho con la mente. Como es de saber sin previa introducción, la mente a desarrollado por si misma varios conceptos y habilidades  necesarios para su desarrollo.

Uno de estos conceptos desarrollados por la mente para su empleo en la vida es uno el cual todo maestro de cualquier cosa, asunto o materia insiste en sus estudiantes: la atención.  La atención es un concepto vital de la mente ya que la atención y la retención son prácticamente sinónimos done una no puede sobrevivir sin la otra. Es decir, sin atención no hay retención y sin retención no hay atención. La atención es el empleo de los sentidos en un solo punto de enfoque para poder lograr una retención que dará pie a una comprensión completa y efectiva de aquello que se estudie.

Sin embargo, la atención es una habilidad y un concepto que –como muchas otras cosas en el universo- es un concepto reflexivo: es decir que proviene de otro lugar muy distinto a su propia esencia.  Esto es por que la atención es producto equivalente de la reacción de una voluntad con cicatrices o heridas, una voluntad que en si reflexivamente fue producto generalmente de un intenso deseo.  La razón por la cual la voluntad y la atención están íntimamente relacionadas se debe al hecho que la segunda nació por un gran obstáculo que en algún momento o episodio de le enfrento a la primera.

Esto se debe a que cuando hay un choque intenso entre la voluntad y un gran obstáculo nace la atención. Esto es algo inédito en el ser humano que proviene desde nuestros tiempos mas remoto cuando los hombres vagaban por los bosques y selvas como bestias salvajes donde, como es de esperar,  la voluntad de nuestros antepasados, basadas en los principios básicos de la supervivencia, se encontraba constantemente con severos obstáculos como lo eran bestias mejor equipadas que los nuestros así como territorios de condiciones climatológicas poco amigables para la especie humana que no contaba con pelaje ni garras o escamas para dominar la tierra y el agua : el resultado de esta debilidad fue el descubrimiento del fuego.

Más que cualquier invento en nuestra larga historia, la invención del fuego como herramienta de supervivencia e imposición de la voluntad fue clave para la continuación y propagación de nuestra especie. Hemos de saber que el descubriendo del fuego fue algo posible solamente con la ayuda absoluta de la atención, una atención desarrollada como hemos dicho, por una voluntad lastimada.

El principio sigue siendo el mismo hoy como hace millones de años.

Si te interesa este tema visita Harmon Hall