Papás, no por haberles dado la vida, por haberlos cuidado y mantenido por tantos años tienen el derecho de elegir sobre el futuro de sus hijos. Pueden opinar, sí. Pueden influir, también. Pero al final, les guste o no, la decisión será de ellos, sin importar si sea buena o mala, ellos serán quienes sufran las consecuencias, buenas o malas. Ustedes ya hicieron su parte, como aportar los valores necesarios para que recorran este camino llamado vida, cumplieron al darle una educación para que tengan las armas suficientes para afrontar cualquier problema y, lo más importante, les brindaron cariño y comprensión para impulsarlos hacia la independencia. Es hora de que ellos empiecen a tomar las decisiones que marcaran el resto de sus vidas, vida que ellos serán quienes deban vivirla con sus decisiones, no las de ustedes.

Si tú, papá, imaginaste que tu hijo sería un extraordinario ingeniero trabajando en una de las naves industriales en México más sobresalientes aquí y en Latinoamérica, pero tu pequeño decidió que el derecho es su pasión en esta vida, déjalo. No sabes si estás poniéndole fin a una carrera prometedora que ni siquiera ha empezado. Si tú, mamá, consideras que tu hija tiene las cualidades para ser una bailarina de ballet de talla mundial, pero lo que ella más quiere en esta vida es ser actuaria, déjala. No sabes si su futuro está en Nueva York, en principal bolsa de valores del mundo, Wall Street, y tú ya estás tratando de fumigar ese brillante futuro.

Quizá las elecciones de sus hijos no sean de su agrado, pero no tienen la capacidad para adivinar el futuro y saber si están eligiendo bien o mal, si los beneficiará o los perjudicará. Los entiendo, ustedes también sufren si ven a sus hijos fracasar o frustrarse por no cumplir con sus metas, pero déjenlos luchar, no siempre podrán estar bajo el amparo de sus alas, deben aprender a cazar su propia comida, a buscar refugio ante la adversidad, mamá y papá no estarán para siempre con ellos. Si sus sueños lucen tan complicados, permítanles intentarlo, luchar por ellos. Quizá no han entendido lo mucho que es para ellos conseguirlo, no saben si tienen más fuerza de la que proyectan para pelear por su pasión. Ustedes sólo deben darles la bendición o quizá un empujón. Desearles suerte o decirles que están con ellos sería más que suficiente, no saben lo mucho que pueden hacer las palabras de aliento, por más cortas que están puedan ser.

Piensen que hay hijos que son muy apegados a los padres, que sienten que le deben todo a ustedes y eso podría confundirse con hacer TODO lo que los padres digan que seguir sus sueños. Puede pensar que la vida no es de ellos, sino de ustedes y en lugar de vivir como ellos siempre han soñado, tratarán de adaptar esos sueños a los anhelos de ustedes, padres. Que cada persona viva con sus consecuencias en lugar de vivir con la culpa de haber hecho infeliz a alguien más.