Hay veces que los niños puede darnos sustos de muerte, los cuales provocan que los padres tomemos medidas contra ellos, pero hay algunos para los que puede ser realmente traumático, al grado de volverse extremistas con el cuidado de sus hijos. Les quiero contar la historia de mi prima, quien tiene una niña de cinco años. Hace un par de año ambas fueron a un supermercado, mientras mi prima echaba productos al carrito, su hija la acompañaba a un costado, pero de repente, de un momento a otro y sin darse cuenta, la pequeña ya no la acompañaba. Comenzó a gritar por su hija y a recorrer los pasillos del inmueble, incluso avisó a la policía de un posible robo de una menor. Vocearon a la niña, le gritaron por entre los pasillos y no aparecía. Fue hasta después de una hora que la hallaron escondida en una de las repisas, lugar que eligió ya que se espantó debido a que creía que su madre la iba a regañar. Mi prima tomó medidas extremas para que no le volviera a pasar esto.

Mi prima decidió que jamás saldría a lugares concurridos con su hija, por lo que si debía ir a hacer una compra a un súper, algún mercado, mercería o bazar, prefería meterse a la mercería online y adquirir las telas para sus proyectos de costura o pedir los alimentos en una aplicación en la que se los llevaran a casa. Si debía salir, lo hacía ella sola y dejaba a su hija en casa de sus padres, los abuelos o alguna de sus amigas de confianza, pero siempre les reiteraba que no podían salir a lugares con mucha gente y que si iban al parque debían amarrar a la niña con una corres de esas que se atan a la cintura. Ya sea porque no quería que a su hija le pasara algo o porque no quería volver a sufrir un susto como en el supermercado, pero la pequeña comenzó a sufrir por la sobreprotección. No podía salir sola a ningún lado, ni siquiera acompañada cuando se tratara de lugares muy concurridos, lo que empezó a mermar la personalidad de la niña, que con apenas 5 años ya tenía restringidos los lugares a los que podía ir.

Les cuento esto para que no se conviertan en un padre o una madre sobreprotectora. Es verdad que siempre buscaremos que nuestros hijos estén sanos y salvos a nuestro alcance, pero si toman medidas extremas sobre ellos, podría afectarles en un futuro en su personalidad y en la interacción social que tengan, ya que están en una edad en la que apenas van aprendiendo a cómo comportarse. Si viven una situación similar, lo más recomendable es que hablen con sus hijos, que les mencionen los peligros a los que se exponen y que si lo hicieron por travesura, los males físicos que podrían acarrearle a ustedes como padres, además de darle un castigo para que entiendan que si lo hacen, serán castigados. Menciónenles que si los buscan no se escondan. Espero les haya servido y traten de hablar más con sus hijos.