Durante toda mi vida fui una persona delgada y de una figura estética por lo cual nunca tuve que preocuparme por cuidar lo que me llevaba a la boca a tal grado que acostumbraba comer muy bien y vareado podía comer incluso antojos y golosinas sin problema gracias al buen funcionamiento de mi metabolismo pero, después de tener a mi segundo hijo todo cambió radicalmente para mi cuerpo ya que comencé a subir de peso descomunalmente al principio creí que solo sería cuestión de tiempo para recuperar mi antigua figura pero con el paso de los meses note que no podía volver a mi talla de ropa por el contrario tuve que empezar a comprarme algunas prendas de tallas más grandes y con el gasto que implicaba ser padres de dos hijos ya no era tan fácil mantener controlada mi alimentación de modo que seguí aumentando de peso cada vez más.

Tristemente pasaron los tres primeros años de mi pequeño menor sin que lograra bajar un solo gramo por el contrario aumente casi veinte kilos mi ropa era inmensamente grande y mi autoestima notoriamente baja, lo único que me quedaba era hacerme a la idea de que ya nunca volvería a tener la figura que alguna vez vi en el espejo.

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Entonces paso lo último que imagine que nos faltaba mi esposo se quedó sin empleo y con ello nuestra economía se encontró mucho más restringida por lo que comía muy mal y aumente otros diez kilos más ya me sentía mal hasta para caminar puesto que me sofocaba bastante con el simple hecho de moverme unas cuantas cuadras esto representaba mucho esfuerzo, en algún momento pensé que me iba a infartar por tan obesa que estaba.

Pero afortunadamente mi esposo logro obtener un buen empleo que nos brindó la posibilidad de mejorar nuestra situación financiera y rápidamente reunimos algunos ahorros para poder asistir a consultar a un médico especialista en obesidad y lo primero que me recomendó fue bajar algunos kilos bajo un estricto régimen alimenticio en el que como mínimo debía perder ocho kilos para poder ser candidata a una cirugía de balón gástrico. Al inicio fue muy complicado seguir una dieta tan rigurosa pero afortunadamente logre bajar un poco más de lo que me pidió y de inmediato comenzamos con los preparativos previos para la cirugía.

Algo que llamo poderosamente mi atención fue que me advirtió que después de la cirugía perdería mucho cabello por lo cual me sugirió que si creía conveniente él me podía recomendar un excelente tratamiento para la caída del cabello, en ese momento no lo tome en cuenta lo que a mí me interesaba era perder peso y solo en eso estaba enfocada todo lo demás no era relevante. Así que realizo todos los exámenes previos a la operación además me informo de todo lo que debía de saber y conocer me explico los por menores de como realizaría el procedimiento quirúrgico y me pidió firmar todos los consentimientos que son obligatorios para llevar a cabo cualquier tipo de cirugía, cuando ya contábamos con cada uno de los requisitos no faltaba más que presentarme el día y hora programada para el internamiento. Resulto todo un éxito. Paulatinamente comencé a notar los cambios y fui perdiendo tallas pero como el me advirtió también el cabello sentía que casi estaba a tres pelos de quedarme calva fue entonces que me preocupe dado que mi cuerpo cada día estaba más delgado pero también mi cabello comenzó a estar muy finito y a caerse a puños, hasta ese momento volví a retomar el tema con el médico y de inmediato comencé con el tratamiento para no quedarme sin cabello.

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Actualmente casi regrese a mi peso habitual y mi cabello nuevamente es como anteriormente gracias al doctor y al maravilloso tratamiento que me salvo de ser una mujer con tres cabellos.